viernes, 16 de febrero de 2007

Segundo mandamiento de la Ley de Dios

Segundo mandamiento de la Ley de Dios:

“No tomarás el nombre de Dios en vano”

Dios quiere lo mejor para nosotros. Si nos ha pedido que cumplamos los mandamientos es únicamente por nuestro bien.

Esta vez se trata de concretar el primer mandamiento: “amarás a Dios sobre todas las cosas”. Si nosotros amamos a Dios, entonces, respetaremos su nombre y el de nuestros hermanos.

  • El nombre de Dios es grande y santo y donde se diga se debe pronunciar con un aire de grandeza, majestad, con admiración y con temor a ofenderle. ( CEC, N.2149)

ü Nos prohíbe en todo momento que hagamos un uso inadecuado del nombre de Dios, Jesucristo, la Virgen María y demás santos. (CEC n. 2146)

Ø Cuidado con las promesas

Ø ¡Ojo! Con las blasfemias. Sí, esas palabras de odio, de reproche o desafío que se utilizamos contra Dios, contra la Iglesia de Cristo, los santos y las cosas sagradas.

Ø Respeta el nombre de Dios siempre. Hay veces que empleamos palabras haciendo uso del nombre de Dios pero no tenemos la intención de blasfemar.

ü Nos prohíbe el juramento en falso:

Ø Estás tomando a Dios como testigo. Si es cierto ponemos de relieve la relación de la palabra humana con la verdad de Dios. En cambio, si esto es falso invocamos a Dios como testigo de una mentira.

Ø Si bajo juramento, hacemos una promesa que no tenemos la intención de cumplir, o que vamos a poder mantener, estamos haciendo un perjurio

ü Dios llama a cada uno por su nombre. El nombre de todo hombre es sagrado. El nombre es la imagen de la persona. Exige respeto en señal de la dignidad del que lo lleva.

ENTONCES…TEN CUIDADO CON LAS PROMESAS QUE HACES: ¡INTENTA QUE SEAN REALIZABLES!; PROCURA NO JURAR AUNQUE EL CUERPO TE LO PIDA; Y SI ESTÁS MUY ENFADADA ¡NO TE ENFADES CON DIOS!

Una condición necesaria para conseguir amar a Dios y cumplir sus mandamientos es el comunicarnos con Él por medio de la oración.

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