TEMA 3
“CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA”
- Contenidos y conceptos.
Es obvio que todos los hombres y mujeres de todas las épocas han buscado y deseado encontrar “LA FELICIDAD”; esta felicidad sólo se encuentra en Dios, nuestro creador.
Dios, creó el cielo y la tierra, las estrellas, el cosmos, las plantas, el hombre...
Tras haber creado todas estas maravillas, las grandes y las pequeñas, las que vemos y las que no vemos, las que sentimos y las que no sentimos, etc., no se desentendió de ellas, sino que mantiene cuidado amoroso hacia todas sus criaturas y una especial consideración con los hombres, con “nosotros”.
Dios creo al hombre y a la mujer,
· el uno para el otro y
· los hizo a su imagen y semejanza
· para que le amásemos y
· siempre tuviéramos presente, a Él, en nosotros mismos.
· y VIVIÉSEMOS FELICES CON ÉL EN LA TIERRA Y DESPUÉS EN EL CIELO.
Nos hizo libres, con capacidad para autodeterminarnos hacia un fin, el que hayamos elegido.
Al hacernos libres nos dio la posibilidad de actuar bien o mal; sin esa libertad no seríamos responsables de ninguno de nuestros actos.
Cuando actuamos para hacer el bien nuestra libertad alcanza su máximo esplendor. Normalmente para obrar de forma correcta hemos de seguir lo que nos dicta nuestra conciencia, juicio práctico de la razón que nos ha dado, por lo que las personas, reconocen si un acto es bueno o malo; pero hay ocasiones en que este juicio no está bien formado, no es recto, es decir, no está conforme al bien verdadero querido por Dios, y por ello tenemos la obligación de formarlo mediante la oración y el conocimiento de la doctrina y el examen de conciencia, la ayuda de la confesión, el estudio de la palabra de Dios.
Dios al crearnos he deseado que obremos bien, y cuando tendemos a obrar bien nos convertimos en virtuosos, accediendo a las virtudes naturales que regulan nuestra conducta: la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza, y a las virtudes sobrenaturales, fe, esperanza y caridad.
La más importante es la caridad,
· virtud por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas, y
· por la misma, a nuestros prójimos como a nosotros mismos por amor de Dios.
Al Crearnos Dios, la esperanza nos ha permitido aspirar al Reino, y confiamos en que Dios y en lo que nos ha revelado (en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) no a causa de la evidencia de esas verdades, sino de la autoridad de Dios, que no puede ni engañarnos no engañarse.
Es una adhesión personal del hombre con su Creador, con la comunicación y revelación que a hecho de SÍ MISMO y de su plan salvador mediante sus propias palabras a nuestros primeros padres, al pueblo de Israel por medio de sus profetas y finalmente por Jesucristo que es la plenitud de la Revelación.
Dios creó a nuestros primeros padres en gracia, pero la perdieron por el pecado original. Desde entonces nuestras almas no son creadas en gracias, sino que nacemos con el pecado original heredado y alcanzamos la gracia por el Bautismo. Esta vida de gracia se puede perder luego al pecar mortalmente, y se recupera, con la confesión sacramental. El origen del pecado está en el momento en que el hombre y la mujer hacen un uso indebido de su libertad obrando el mal. Dios lo admitió y permitió, pero también nos redimió.
TU DEBES HACERLO VIDA
Han sido muchos los conceptos aprendidos.
Ahora y ante el tema: “Creador del Cielo y de la tierra...” me lleva y os puede llevar a tratar de pensar y comprender:
· la maravilla de la creación.
· lo infinito de Dios, sin principio ni fin,
· desde los mundos más pequeños y microscópicos,
· hasta los mundos más grandes y complejos del cosmos,
· y de lo que no se ve, y se creó también y se nos trasmitió,
· de la grandeza de la fe y la esperanza,
· del amor a Dios al prójimo que se describe en los Mandamientos,
· de lo infinito de su amor,
· para que todos podamos encontrar “la felicidad”
y al mirar las estrellas acordaos de lo “infinito de Dios...”
lunes, 27 de noviembre de 2006
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